Bezirk trae la Bauhaus a Guadalajara

La sede para la exposición será la Escuela Superior de Arquitectura, ESARQ.

El Goethe-Institut, a través del Goethe-Zentrum Bezirk trae a Guadalajara la exposición Bauhaus Imaginista para celebrar los cien años de la Bauhaus, escuela de arquitectura, diseño, artesanía y arte fundada en 1919, que trascendió el tiempo y las fronteras más allá de Europa.

Con la curaduría de Marion von Osten y Grant Watson en colaboración con un equipo internacional de investigadores la muestra itinerante, que se exhibirá en la Escuela Superior de Arquitectura (ESARQ) del 29 de marzo al 17 de mayo, reúne textos e imágenes de piezas arquitectónicas y escultóricas que interactúan con los visitantes.

Parte fundamental de la instalación es una terminal informática donde los visitantes pueden explorar la revista bauhaus imaginista en línea y personalizar su respuesta imprimiendo material visual y textual para reunirlo en las carpetas proporcionadas en el espacio expositivo.

Como una exposición multidisciplinaria, Bauhaus Imaginista  también presentará un ciclo de cine con obras sobre temáticas de la Bauhaus e historias realizadas por los artistas e investigadores contemporáneos Zvi Efrat, Kader Attia, The Otolith Group y Wendelien van Oldenborgh.

Bauhaus Imaginista recorre cuatro Gegenstände, objetos centrales de la Bauhaus utilizados para desarrollar cuatro capítulos temáticos: el Manifiesto Bauhaus de Walter Gropius (1919), que explora la pedagogía reformista; Alfombra, un dibujo de Paul Klee (1927) que contempla la apropiación cultural; Ein Bauhaus Film, de Marcel Breuer (1926), que genera  ideas acerca de la evolución del diseño en relación con la ideología en Moving Away, y Reflektorisches Lichtspiel, un aparato lumínico de Kurt Schwerdfeger (1922), que detona el capítulo Still Undead al tratar sobre experimentaciones con luz y sonido.

Este es un proyecto conjunto de la Bauhaus Kooperation Berlin Dessau Weimar, el Goethe-Institut y la Haus der Kulturen der Welt, financiado por el Ministerio Federal de Relaciones Exteriores y la Fundación Cultural Federal.

¿Sabes qué es la Bauhaus?

La Bauhaus se fundó en Weimar en abril de 1919, poco después del final de la Primera Guerra Mundial y la Revolución de Noviembre. En ella se reunió una generación joven de artistas y arquitectos que rechazaban el pasado militarista y autoritario e insistían en la importancia social de la cultura en una sociedad democrática emergente.

La visión del fundador y director de la escuela, de 1919 a 1927, Walter Gropius, constituía una ruptura con la formación clásica y académica, incluyendo la separación entre las bellas artes y las artes aplicadas. Gropius invitó a artistas destacados a la nueva escuela creyendo que la investigación experimental y artística podía intervenir en las condiciones de la producción en masa; de ahí que en el curso preliminar se presentaran estudios formales y de materiales, los cuales se introdujeron en los talleres y finalmente nutrieron colaboraciones con la industria.

Contaba con estudiantes y profesores que viajaban a ella desde Europa y Asia. Fue heterogénea, y en diferentes momentos tomó ideas del movimiento Arts and Crafts, el socialismo, el comunismo, el espiritualismo, el constructivismo soviético y el movimiento  Neues Bauen (nueva construcción). En 1933 la escuela fue cerrada por los nacionalsocialistas y dispersada por la fuerza. Pero aún así continuó expandiéndose por el mundo.

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¡Aquí tienen a su catrín!

La trayectoria del cartonista político mexicano Manuel Falcón será reconocida con el Homenaje La Catrina durante el XVII Encuentro Internacional de Caricatura e Historieta en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara

Manuel Falcón, Homenaje de Caricatura La Catrina 2018 @ FIL Guadalajara / Josué Nando

“Siento gusto y efusividad porque de alguna manera lo que se reconoce no es tanto mi persona, sino al periodista local, al de la historia regional, al de la historia de provincia. Lo que quiero es que quede como reconocimiento al periodismo local”, comenta el cartonista y periodista mexicano Manuel Falcón, quien será reconocido por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara con el Homenaje de Caricatura La Catrina, durante el XVII Encuentro Internacional de Caricatura e Historieta.

El cartonista político mexicano recuerda cómo comenzó en el terreno de la caricatura y la historieta: “La claridad de lo que quería hacer la tuve cuando tenía siete años. Yo quería ser como Walt Disney, primero. Mi influencia gráfica viene de Rolando el Rabioso de Gaspar Bolaños y Los Supersabios de Germán Butze. Y luego se me cruzó, que fue el definitivo, Rius. Dije: ‘Esto es lo que tengo que hacer’”. Reconoce que “la función del cartón político es poder darle sentido del humor a los acontecimientos de poder”.

“No hay nada que no pueda ser caricaturizado, y en ese sentido el cartón cumple la función, en la opinión pública, de ir creando un público lector que tú puedas, incluso, proporcionarles las claves y te sepa leer”, destaca el tamaulipeco, creador del famoso personaje que aún espera respuestas sobre las trágicas explosiones del 22 de abril de 1992 en Guadalajara, con la frase: “Aquí tienen a su baboso”. Señala que “otra de las virtudes del cartón político es que también es un gran documento histórico, que espero más adelante sirva para seguir el hilo, porque los políticos tienden a borrar de la memoria los acontecimientos trágicos, juegan a la amnesia”.

Manuel Falcón nació en Nuevo Laredo, Tamaulipas, el 15 de diciembre de 1957. Desde junio de 1976 reside en Guadalajara. Ha desarrollado su trabajo creativo en diarios como El Occidental, Siglo 21, Público, La Jornada, Milenio, Mural y La Crónica Jalisco, y es conductor del programa El Acordeón, en Radio Universidad de Guadalajara. El cartonista político tiene un blog desde marzo de 2007, donde comparte su trabajo, llamado “Falcón-voy”.

Desde su primera emisión en 2002, el Encuentro Internacional de Caricatura e Historieta ha distinguido a personajes importantes del mundo de la caricatura y la historieta. La Catrina, escultura de bronce que reproduce un dibujo de Sergio Aragonés (libre versión de la célebre Catrina creada originalmente por José Guadalupe Posada), es el reconocimiento que se le otorga al homenajeado. Este homenaje lo han recibido Sergio Aragonés, Joaquín Salvador Lavado, Quino; Eduardo del Río, Rius; Gabriel Vargas, Roberto Fontanarrosa, Helio Flores, Rogelio Naranjo, José Palomo, Rafael Barajas, Fisgón, Bulmaro Castellanos, Hernán Vidal, Hervi; Maitena, Sixto Valencia Burgos, Francisco Calderón, Ángel Boligán y Antonio Helguera.

Homenaje de Caricatura La Catrina a Manuel Falcón
Sábado 1 de diciembre
13:00 a 13:50 horas
Auditorio Juan Rulfo, planta baja

Exposición México 68/18

Inauguración martes 2 de octubre, a las 18:10 horas, en el Patio Central del Ex Convento del Carmen.

En más de una ocasión nos hemos preguntado tantas cosas acerca de lo ocurrido el 02 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas, una manifestación de unión estudiantil y otra de poder del gobierno por reprimir a la juventud “amenazante” para la sociedad. Es imposible imaginar, al menos para quien esto escribe, el terror, la angustia, el dolor y todo aquel cumulo de sensaciones que vivieron quienes estuvieron ahí.

De igual forma, tenemos vestigios de diversas fuentes sobre lo que aconteció esa tarde en Tlatelolco y que nos intentan describir, algunos entre sollozos, la fragilidad de esto que llamamos humanidad. Porque incluso hemos cuestionado si es humano lo que vimos, que un ser sea capaz de agredir a otro ser sin sentir aparentemente un ápice de sensibilidad por el compatriota que termina por caer abatido.

Después el silencio, a 50 años de acallar las voces después de la masacre, se siguen escuchando perdidos en aquellas losas de cemento, en aquellas rejas y escaleras, los entonces gritos dolor y miedo, de impotencia y rabia y que se transforman después en otros de justicia y castigo para los perpetradores, quienes ocultos detrás de escritorios, ventanas, tanquetas y mirillas, han llevado la carga y responsabilidad por este hecho.

Esta vez los gritos se transforman en cartel, ese humilde servidor de la comunicación. Humilde porque la pared le basta para tanto, para gritar en silencio lo callado por 50 años de tristeza, de indignación y repudio ante un acto cobardemente planeado con la conciencia de lo indefenso del “enemigo”, de la fragilidad de la piel ante la metralla y del rojo intenso de la sangre que manchará no solo su cuerpo, sus ropas, sino la memoria de todo un pueblo que aún llora por sus hijos torturados, muertos o desaparecidos en la convulsión frenética por la búsqueda de justicia.

En palabras del Maestro José Manuel Morelos:

Medio siglo ha transcurrido y el ¡No se olvida! se resiste a la orfandad de la memoria, se sostiene en el colectivo imaginario cada 2 de octubre mexicano. No se olvida –y no debe olvidarse–, la violencia, la represión, la tortura, la desaparición, los presos de conciencia y las muertes de estudiantes, académicos y civiles mexicanos perpetrada por el Estado a través de sus músculos de poder, respuesta metódica para la discrepancia en nuestro país.


No se olvida, no se puede, no se debe menoscabar la dignidad humana, el estado de derecho: la vida moral de una nación. Asimismo, No se olvida lo que se desconoce, lo que oculta el poder. Y, es en esa medida, en la significación y resignificación de la dignidad del sujeto social, de un pueblo, de su historia, que se dan el motivo y la pertinencia de esta colección de carteles México 68/18, relevancia y veracidad.

Obrero de las ideas, de las mil batallas, protagonista de grandes revueltas sociales, el cartel convoca, evoca, provoca, anuncia y denuncia desde la periferia de su esencia comunicativa, fáctico y diáfano. Lenguaje, retórica y recursividad gráfica escoltan las demandas sociales con sus respetivas arengas.

Al margen de discursos que versan sobre la autonomía del arte, de un arte ajeno a la realidad y al mundo político, esta colección de carteles apunta a la voluntad estetizante de los creadores, a una ética de la memoria y a la afirmación de un arte comprometido con la sociedad. Se trata de un acto de justicia intergeneracional y de solidaridad con las víctimas del 68, con sus familiares y amigos, con los desaparecidos; con los presos políticos, luchadores sociales, sujetos sociales y anónimos que sufrieron vejaciones, torturas, encarcelación y muerte, para que su sangre, sus dolores, sus muertes no sean, no hayan sido en vano; para que aprehendan un sentido, una razón para la sinrazón, y para que vivan y se reconozcan en nuestra memoria y en la de los futuros mexicanos.

Ello desde el cartel, decimos, desde ese metalenguaje que nos dice más de lo que nos muestra: oxímoron ideológico, termómetro social, palimpsesto de la masa que se somatiza en el contexto urbano sobre la epidermis de sus muros, para informarnos, para dar forma a las ideas y preceptos, al status quo.

No se olvida, no se olvidará mientras la justicia sea un sueño por conseguir, mientras las voces del hombre sigan vivas cada vez que se erige el poder por encima del pueblo al que juró servir y que le somete bajo el yugo institucional y sistemático de sus intereses y mientras existan voces en cartel que griten desde las paredes: 2 de octubre ¡No se Olvida!

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